Varias veces he intentado escribir y no morir en el intento. Y varias veces, tarde o temprano, siempre he fracasado. Son incontables los momentos en los que he intentado escribir un diario personal. Todos siempre con el mismo ánimo: tener un registro de las cosas que me pasan, de lo que siento, de lo que pienso en determinado momento. Pero inevitablemente el ánimo con el que empezaba siempre terminaba por abandonarme.
Aún conservo cientos de papeles con poesías que escribía. Todos están esparcidos en diversos cajones en mi cuarto. Y lo mismo puedo decir sobre las letras de las canciones que componía para la banda de rock que tenía cuando estaba en los primeros años de la universidad.
Aún conservo cientos de papeles con poesías que escribía. Todos están esparcidos en diversos cajones en mi cuarto. Y lo mismo puedo decir sobre las letras de las canciones que componía para la banda de rock que tenía cuando estaba en los primeros años de la universidad.
Lo cierto es que en algún momento, no se cómo ni cuándo exactamente, deje de escribir. De un momento u otro me olvidé por completo de hacerlo. Desterré de mi mente aquella práctica que me sirvió de catarsis en los años más difíciles de la adolescencia. Olvidé que escribir fue muchas veces lo único que me salvó. Porque escribir a veces te salva de la letanía, de la resignación, del sin sentido.
Entonces, fue así como acallé la voz de mi interior. Aquello que no solo sentía sino que también quería decir, gritar, proclamar al mundo. Porque tenía ganas de opinar. Porque quería que mi voz fuera escuchada. Porque sentía que había cosas que no estaban bien y que debían de cambiar. Porque estaba inconforme. Porque aquello se convirtió más que en una pasión, en una actitud frente la vida. En resumidas cuentas: al dejar de escribir deje de resistir.
Hoy, luego de mucho tiempo, las ganas por hacerlo han vuelto y son incontenibles, y además son una invitación a vivir de otra forma. A enfrentar los miedos sin miedo. A no resignarme ante el destino. A no quedarme parado al borde del camino mirando como la vida se pasa sin que yo haga nada. A levantar el puño por lo que creo. No se a donde me llevarán. No se si esto acabará como ocurrió siempre con el diario o con las canciones que nunca atravesaron las paredes del estudio de grabación. Pero lo que si sé es que si no lo hago nunca lo averiguaré. Y para eso he creado este blog.
¿Por qué "LA RESISTENCIA"?
Todos tenemos una manera de resistir, de luchar diariamente por lo que queremos, de enfrentar el mundo con la esperanza de vencer, tarde o temprano, pero vencer. Esta es mi forma de luchar por un cambio, más justo, más inclusivo. Esta es la forma de combatir por mis ideales. Esta es mi manera de resistir ¡Bienvenidos todos!Foto: networkedblogs.com

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