Meche, la candidata de consenso que aportó poco
Según Caretas, antes de lanzar a ArÁoz al ruedo electoral, el APRA encargó una encuesta secreta a CPI, cuyos resultados señalaban que la marca de la estrella por sí sola podía convocar solo a un 4% del electorado, pero que con la presencia de García y Aráoz asociados a la campaña, las perspectivas de éxito serían muy grandes: 22%, lo suficiente como para pasar a segunda vuelta.
El potencial electoral del APRA como mero símbolo, sin importar el candidato, era de 4% según el estudio. Nada descabellado si se toma en cuenta que en las elecciones regionales y municipales los votos apristas fueron alrededor de 1.2 millones de un total de 19.6 millones. Es decir, poco más del 6%.
Siempre según esa encuesta secreta, si al APRA se le añade la presencia de Alan García, no su candidatura, el potencial sube a más del 10%. Y si a ese escenario se le suma Aráoz al frente de la ecuación, ese potencial llegaba al 22%.(Caretas, 04/Nov/2010).
¡Vaya, vaya: 4%! Dicha cifra se parece mucho a las que las recientes encuestas de Datum (3%) y Apoyo (4%) han mostrado este fin de semana, luego de más de dos meses de saberse de su candidatura al frente del aprismo. Es decir, el caudal de votos del APRA se mantuvo, de acuerdo con el primer sondeo de CPI, casi como si no hubiese tenido candidato: solo apelando a lo que podía lograr el símbolo del partido.
Renuncia anunciada y sorprendente pragmatismo
Mirando en perspectiva histórica, la renuncia de Aráoz parece más lindar con la conveniencia del momento y no con los principios y valores que tanto ha pregonado durante estos días. Por el contrario, sorprende su enorme pragmatismo. Sí, me refiero al pragmatismo que la hizo sumarse a la campaña luego de que el APRA le hiciera creer que sería la sorpresa de los próximos comicios. Y ese mismo pragmatismo fue el que luego la obligó a renunciar tras ver que su candidatura no calaba en el electorado. Porque una cosa es renunciar con 10% o 15% y con perspectivas de ascenso, y otra muy distinta es abandonar el barco con solo 3% o 4%, con pronósticos a la baja y casi en el último lugar de las preferencias, solo por encima de los candidatos del rubro "otros".
Jorge Del Castillo se ha encargado hoy de poner en entredicho su renuncia por cuestión de principios al revelar que, días antes de finalizar el año, en medio de una reunión para ver la composición de la lista al parlamento, fue ella misma quien le comentó que su presencia era indispensable (y el ex premier pone como testigos de esto a toda la dirigencia aprista y al mismo Alan García). Es decir, según esta afirmación, Aráoz sabía desde el principio quiénes eran más o menos las personas que conformarían la lista al parlamento ¿Y cómo no lo iba a saber, si fue el mismo Del Castillo el que la invitó? Sin embargo, poco tiempo después, siempre según el expremier, la exministra apareció con una postura más drástica ¿No será que ya sabía cuál era el destino que le esperaba? ¿No será que ya se había dado cuenta que su candidatura no iba a levantar nunca?
¿De qué principios habla Aráoz? ¿De esos que la hicieron apoyar a un gobierno con serios problemas de corrupción y cuyos dirigentes han sido o vienen siendo investigados por estos temas? Para muestra algunos botones: Quezada por lo de Cofopri, Del Castillo y Luciana León por lo de los Petroaudios, y Fernando Barrios por lo de Essalud. Ustedes mismos saquen sus propias conclusiones.
OJO: Aquí no he intentado descalificar a Aráoz profesionalmente. Si es una buena profesional o no, ese es otro tema. En este post he intentado refutar su postura principista que tantos aplausos se ha llevado en las últimas horas a través de la red.
Foto: extraída de aquí

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